Cómo conseguir procesos de aprendizaje efectivos en mi organización

Las personas tenemos la posibilidad de aprender constantemente, pero para ello, tomar consciencia de estas oportunidades es esencial. Enterate qué escenarios es necesario promover en una organización para que ello suceda y más propuestas claves.

En el encuentro al lado de una máquina de café. En una conversación con un jefe. En un video recibido vía email. Al leer un artículo recomendado. Las personas aprendemos permanentemente, de forma continua, constante. Cuando vemos a una persona haciendo algo de una manera distinta a la que yo conocía previamente ya se despierta en nosotros un proceso; quizás es inconsciente, pero ya estamos viendo u observando que hay una forma diferente de llevar a cabo un objetivo. En todo proceso de aprendizaje, una de las cuestiones principales a tener en cuenta es qué tan conscientes -o inconscientes- somos del camino que estamos emprendiendo. Y aquí es donde hoy desde Veril Consultores creemos que las organizaciones tienen una oportunidad: en predisponer a sus equipos para que sus procesos de aprendizaje sean conscientes.

Tradicionalmente las organizaciones imponían capacitaciones anuales, semestrales, trimestrales y prestaban poca atención al mundo relacionado con el aprendizaje informal. Por suerte, hoy cada vez existen más organizaciones ágiles que aprovechan la oportunidad que existe para formalizar lo aprendido informalmente. Es decir, ordenarlo de manera tal que sus equipos tomen nota de que cada encuentro, contacto o circunstancia puede ser parte de su aprendizaje. Siguiendo con los ejemplos: Seguramente has perdido la cuenta de la cantidad de charlas TED que has visto y probablemente muchas han sido inspiradoras, pero también un tanto lejanas -“yo no podría hacer eso”. Nuestra experiencia en procesos de aprendizaje nos enseña que el arte estará allí en tornar ese conocimiento y esa teoría aplicables a tu realidad, a tu equipo de trabajo y a tu día a día. Aprendizaje, entonces, es lograr generar la transferencia de contenidos como los que provee una charla TED a tu puesto en una organización y a tu realidad cotidiana.

En Veril Consultores le dedicamos nuestra energía y nuestro tiempo a que todo lo anterior sea aplicable y que el contenido que hoy existe y está a disposición pueda ser deglutido, desmenuzado y utilizado efectivamente por distintas organizaciones. Por eso nos denominamos facilitadores.

Cada experiencia de aprendizaje, cuyo fin será que determinado contenido se vuelva aplicable a la propia realidad, necesita de un para qué. ¿Lo atravesamos para mejorar los resultados de nuestro negocio, aumentar nuestra productividad, ser más felices? Sea cual sea, siempre debe existir un propósito definido que le dé sentido a esta experiencia, a la cual llamamos de esta manera porque, nuevamente, el aprendizaje es un proceso que tiene que ver con tomar conciencia y darnos cuenta de cómo hacemos hoy las cosas. ¿Qué consecuencias trae, qué resultados? ¿Y de qué otra manera las podría hacer? ¿Qué nuevos resultados me traería? Cuando analizamos estas variables podemos identificar qué es lo que debemos salir a buscar, qué nos falta incorporar. Ello puede ser conocimiento pero también herramientas, un cambio de actitud o habilidades -es decir, práctica pura.

En Veril Consultores hemos aprendido que a la hora de encarar nuevos procesos de aprendizaje es necesario prestar atención a una serie de cuestiones puntuales. El primero tiene que ver con las necesidades del cliente: qué tipo de conocimientos y habilidades los participantes tienen que profundizar, algo que siempre debería estar en línea con la estrategia del negocio, por eso partimos de esos objetivos para entender qué es lo que tienen que poder hacer las personas.

Repasando lo anterior, a la hora de “poder hacer” se combinan en concreto tres grandes mundos:

- el del conocimiento, ya que tengo que saber qué hacer;
- el de la habilidad, o el ejercicio del conocimiento, porque la teoría sirve cuando es puesta en práctica;
- y el de la actitud, esa predisposición que existe por parte de una o varias personas para enfrentar determinadas situaciones o circunstancias.

Es por todo esto que puedo saber mucho y tener muchas habilidades desarrolladas, pero si no quiero, no tengo ganas, me da miedo, me asusta, me frustra o no me divierte, es probable entonces que en mi organización determinados comportamientos necesarios no tengan lugar, ya que hay una actitud contraproducente bloqueándolos.

¿Y en tu organización, cómo se da este proceso y como lo vives tu?

Somos una Consultora especialista en transformación para empresas con enfoque empático de Latinoamérica.

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