De amenaza a aliado: 4 pasos para aprender a gestionar el estrés de forma inteligente

Por Belén Manuli

Dar una presentación frente a un cliente, una reunión con un jefe o trabajar en un nuevo lanzamiento puede traernos estrés. Pero cruzar la calle o viajar en transporte público también y, bienvenido sea. El estrés funciona en nuestro cuerpo como una señal que nos permite reaccionar ante distintos estímulos o amenazas y es lo que nos ha mantenido vivos como especie a lo largo de los años. El estrés es el encargado de hacerte mirar a ambos lados antes de cruzar o agarrarte fuerte cuando estás subido al colectivo.

Es por eso que en este artículo no tenemos ninguna intención de ayudarte a eliminar el estrés, sino que queremos que cambies la ecuación y aprendas a gestionarlo.

El estrés como función de nuestro cuerpo no es malo en sí mismo. Lo problemático llega cuando no sabemos manejarlo y empieza a inundar nuestro día a día. Si no tuviéramos estrés, entendido como una respuesta fisiológica que nos permite estar alerta al estímulo, ya nos hubiésemos extinguido. El problema surge cuando lo que lo dispara no son amenazas reales: el estrés funciona si la amenaza es real, si reaccionamos como si fuera real ante algo que no lo es, es allí donde las cosas se complican.

Pero,¿cómo esto llegó a imponerse como un tema de agenda? Más allá de la realidad actual que llegó a consecuencia de la pandemia, los tiempos que vivimos y el estrés que se dispara, que tienen su efecto físico, emocional y psíquico, hacen que el tema esté en agenda diaria de las organizaciones y los líderes.
Nos guste o no, el estrés es un factor con el que tenemos que convivir. Pero si en nuestros equipos nos encontramos con situaciones en las que el estrés se vuelve protagonista, entonces eso va a ver afectado directamente nuestro trabajo y por eso las áreas de Recursos Humanos entendieron que es parte de su responsabilidad ayudar a que las personas puedan encarrilarlo.

Paso a paso

¿Por qué hablamos de gestionarlo y no eliminarlo? Como decíamos, el estrés como función del cuerpo tiene su rol y es importante para el desarrollo de todas las actividades diarias. Nos mantiene alertas.

Pero hoy el estrés no solo es una respuesta del organismo: no hay forma de no estresarse en el mundo de hoy porque las organizaciones están en cambio y transformación continua. La clave es encontrar la forma de gestionarlo de forma inteligente y de generar la suficiente confianza entre pares, jefes o equipos para blanquear estas situaciones. Y, si bien todos hacemos la cultura dentro de la organización, sí es cierto que hay cierta responsabilidad en los líderes de generar una conciencia.

  1. Ser conscientes
    Ahora que sabemos que no podemos evitar el estrés, el primer paso para tratarlo es generar conciencia en los equipos para que se den las estrategias necesarias para ser más productivos frente a esto. Aquí los jefes tendrán un rol fundamental y deberán tomar el tema como propio porque incluso las nuevas generaciones, mucho más atentos a vivir en un equilibrio saludable, lo demandarán.
  2. Cambiar la mirada
    En un mundo donde cada vez se le pide más a las personas, es fundamental poder ver las cosas con otros ojos y pasar a ver estas situaciones de estrés como desafíos que, al final, nos van a permitir desarrollar nuevas habilidades. Todo está en cómo elijo verlo: como un problema sin solución, o como un reto que, si bien va a exigir esfuerzo, al final va a resultar en aprendizaje.
  3. Autoconocimiento
    Salir de nuestra zona de comodidad y exponerse a situaciones nuevas va a implicar también ser compasivo consigo mismo y lidiar con los errores típicos de ese camino. En ese punto es importante el autoconocimiento, reconocer las propias fortalezas y debilidades y en estas descansar en los equipos o jefes para lograr superarlas. Por eso, una vez más, los líderes deberán estar atentos para leer la situación emocional de cada uno y adaptarse a lo que esa persona necesita para establecer un camino de aprendizaje. Generar las conversaciones y los espacios necesarios para conectar y saber cómo impactan los cambios en cada uno.
  4. Reparación
    Por último, hoy sabemos que si estresamos al cerebro de forma indefinida, los cuerpos se agotan y las personas corren riesgo de quedar atascadas en ese esquema mental con el que se empieza a ver todo como una amenaza. La neurociencia nos dice que aquí son importantes los rituales de oscilación: un patrón de estrés seguido por descansos para ser efectivamente productivo, quitar la tensión y volver reparado. Debemos hacernos la idea de que necesitamos estos espacios dentro de la agenda para forjar ese hábito. Y pueden ser pequeñas cosas, cada persona tiene su receta propia: desde tomar 5 minutos de descanso entre reuniones hasta salir a caminar o hablar con un amigo. Todo sirve a la hora de cambiar los estímulos para que tu cerebro diferencie los espacios de descanso.

Hacia una cultura sustentable

Si bien hay técnicas para gestionar el estrés que recaen en el individuo, lo cierto es que las empresas también tomaron el tema como propio y va de la mano de la enorme tendencia mundial que busca construir espacios de trabajo sustentables. Hoy se habla en las organizaciones y las compañías tienen disposición a incluir estos temas en el trabajo. Desde pequeños gestos como incluir canastas de fruta en la cocina, hasta espacios de esparcimiento en las oficinas, alertas en la pantalla o mindfulness.

Es un tema de cultura que hay que empezar a crear y los líderes deben ser conscientes del impacto que puede tener en el resultado y en el clima emocional un equipo que no pueda gestionar el estrés. Si no lo podés gestionar, no estás capacitado para pensar fuera de la caja, adaptarte y ser creativo.

Generar conciencia permite a cada uno ser responsable de su propia actitud. Este movimiento apunta a generar una conciencia y que después entre todos seamos responsables y generemos nuevos procedimientos que se apalanquen en este bienestar. Con toda la información sobre la mesa cada uno puede tomar sus propias decisiones.

Somos una Consultora especialista en transformación para empresas con enfoque empático de Latinoamérica.

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