Modelo para armar: cómo se construye hoy el nuevo liderazgo al servicio de los equipos

Por Romina Sorá

Del que todo lo sabe, al que aprende. Del que manda, al que colabora. Del que se impone, al que es empático y vulnerable. ¿Te suena? En los tiempos que vivimos -que vienen desde antes de la pandemia, incluso- las empresas necesitan líderes distintos, porque el mundo es distinto.

Pasamos de una economía del conocimiento a una economía del aprendizaje, y eso permeó especialmente entre los jefes, gerentes, directivos y dueños. Con el avance vertiginoso de la tecnología sabemos que el conocimiento se deprecia muy rápido, entonces necesitamos líderes que fomenten en ellos mismos y en sus equipos la capacidad de desaprender y aprender constantemente.

La pandemia, en ese sentido, vino a hacernos un llamado de atención. Hoy el liderazgo cobra más relevancia sobre todo por la complejidad con la que estamos desafiados como personas y como equipos. La manera de vincularnos cambió y somos más conscientes de que lo que le pasa a uno, repercute en el de al lado.

El desafío para los nuevos líderes pasa hoy por la manera de “hacer conexión” con su gente, desde un lugar más personal. Como capitán que marca el rumbo tras el propósito de la organización.

Moldeando el nuevo prototipo

Guiar a un equipo es una decisión que día a día implica ciertas actitudes y comportamientos conscientes. Ser líder conlleva una serie de conocimientos técnicos, por supuesto, pero sobre todo un sólido bagaje de habilidades soft, que tienen que ver con relacionamiento, comunicación, adaptación a los cambios y la capacidad de manejar la complejidad tanto propia como de quienes los rodean.

Hoy nos agrada escuchar que se valoran los líderes vulnerables, que moldean la cultura desde ese lugar y lo toman como un recurso. Además, son empáticos y se permiten conectar con sus colaboradores. Líderes que son compasivos, hacia adentro y hacia afuera.

En especial cuando se viven días de tanta incertidumbre, estos son líderes que promueven la pertenencia, que escuchan, incluyen y velan por la seguridad psicológica de las personas. Pero atención que como decíamos antes, el cuidado es distinto para cada uno: puede ir desde reconocimientos hasta responder a la necesidad particular de sus equipos.

Ser líder requiere de un compromiso con uno mismo, porque a partir de que se asume, pasa a ser un rol model. Se trata de entender que cuando uno es líder, se pone al servicio del otro y al servicio de que las cosas sucedan. Eso traerá un impacto directo en el negocio, pero solo si los equipos están comprometidos y se sienten cuidados, acompañados y desafiados a crecer.

Un camino con desafíos

Cuando uno recién comienza su carrera como líder, siempre hay un proceso de transición. Al inicio es común ver jefes que terminan cargando con todo lo que sus colaboradores no hacen, en lugar de ayudar a que lo hagan mejor. Continúan con el legado de la escuela anterior de no poder delegar o creer que por hacerlo ellos las cosas van a salir mejor. Y esto se ve, sobre todo, entre los que antes eran buenos expertos.

Pero si esos líderes tienen el acompañamiento debido y una organización que da condiciones para el crecimiento seguro, van a ir tomando conciencia de que no siempre hay que tener todas las respuestas o que el hecho de que alguien sepa más no atenta contra su rol.

Construir confianza es un factor clave, no solo desde el lado de la honestidad, sino en estratos más sutiles. Es importante poder decir “no sé”, “no puedo” o “necesito hablar”. Todas esas son conversaciones que se dan si hay un clima propenso y empático.

Hoy es común ver compañías trabajando en ayudar a que sus equipos reconecten entre sí y con sus líderes, porque muchas firmas en este contexto tuvieron que salir a dar respuestas urgentes, sin parar a ver el propósito.

Las conversaciones que no tenemos a tiempo, generan distancia emocional y más en contextos como el actual. Eso afecta los niveles de confianza y puede hacer que, finalmente, el colaborador termine bajando los brazos. Si esto se sostiene a lo largo del tiempo, se corre el riesgo de que se instale una dinámica de trabajo improductiva.

Manos a la obra

En la experiencia de Veril ayudando a equipos a lograr liderazgos positivos, observamos que promover una mirada integral sobre el liderazgo es la mejor solución. ¿Por qué integral? Porque el líder es una persona única, inmersa en un contexto determinado trabajando con un equipo específico. Es decir, comenzamos promoviendo el autoconocimiento del líder para que pueda identificar cuáles son sus fortalezas sobre las que puede apalancar su rol. De la mirada individual pasamos a una mirada que abarque su entorno: cómo cada líder puede ser guía de determinado equipo, con sus pares, jefes y con un propósito como norte. Siempre con un approach 100% experiencial, porque estamos convencidos de que el liderazgo es un camino y se va haciendo al andar…

Y sí estamos convencidos de que la habilidad conversacional es el skill que hoy marca la diferencia. Por ello trabajamos mucho con los líderes para que puedan sentirse cómodos manteniendo conversaciones honestas y llevando sus interacciones a otro nivel. Ese es nuestro desafío.

Y tus líderes, ¿qué estilo de management tienen? ¿Qué estrategias tienes para que sean mejores guías de sus equipos?

Somos una Consultora especialista en transformación para empresas con enfoque empático de Latinoamérica.

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