Por qué la pandemia nos presentó una oportunidad de aprendizaje para los equipos

Tener aceitados procesos de aprendizaje efectivos pueden hacer la diferencia en contextos de cambio. Cómo lograr aplicarlo en el día a día de tu compañía.

La pandemia nos llevó de un extremo al otro. Hasta antes de los días de cuarentena, lo común era que se prefirieran las capacitaciones presenciales. Pero con el aislamiento, se abrió la puerta a aprender desde casa. De repente, tomar un curso de un instituto al otro lado del globo se volvió una posibilidad concreta y cercana también en el ámbito personal.

Previamante, en las organizaciones, todo lo que era virtual se percibía como autodesarrollo o autoaprendizaje, pero en todo lo relacionado a lo colaborativo, se priorizaba la presencialidad. Como a tantas cosas dentro de las organizaciones, la pandemia dio vuelta este preconcepto.

Como sabemos, ningún extremo es bueno. Por eso, luego de un año en el que adaptamos nuestros hábitos e incorporamos nuevas prácticas, creemos que es el momento ideal para encontrar el punto de equilibrio. En nuestro trabajo codo a codo con organizaciones, es común ver cómo en ocasiones la creatividad o las habilidades que incorporan las personas por fuera de la organización son difíciles de trasladar a la compañía: o porque está todo muy procedimentado o simplemente porque no es fácil encontrar un espacio para aplicarlas.

Lo cierto es que suele existir una gran dicotomía entre la forma en la que aplicamos y desarrollamos conocimiento fuera de la organización y la que llevamos dentro. Desde Veril Consultores pudimos detectar que cuando esta brecha es menor, los resultados de la organización son significativamente mejores.

En una de nuestras notas anteriores te contamos la importancia de lograr llevar la teoría a la realidad de todos los días. Aprendizaje, dijimos, es lograr la transferencia del contenido que recolectamos de las distintas experiencias que transitamos a tu puesto de trabajo y a tu realidad cotidiana.

Si eso no sucede, estamos dejando pasar una valiosa chance. Esa imposibilidad de transferencia, el encasillamiento o la falta de oportunidades para expandirse, muchas veces tiene que ver con la propia cultura organizacional.

Pero, ¿a qué llamamos cultura? “La cultura es lo que la gente hace cuando no la están mirando”, dice la frase. A la cultura la hacen las personas, es lo que eres y lo que haces en función de lo que eres. Ahí mismo está la clave.

Cuando la organización le pone atención a la cultura y trabaja para moldearla es cuando puede aprovechar nuevas oportunidades, dentro de las cuales puede abrirle la puerta a un nuevo formato de aprendizaje (N.d.R.: hablaremos más sobre cultura en nuestra nota de la semana próxima).

Ahora, ¿cómo procesar todo esto en medio de un contexto de cambio? En la pandemia algo que tuvimos que trabajar fue nuestra capacidad de adaptación y transformación. Todos contamos con ella y podemos trabajar activamente para tenerla presente y modificar realidades que se nos presenten complejas. Podemos sacar lo mejor de la llegada de la nueva normalidad, y enfocar nuestros esfuerzos en acercar esa experiencia a la vida en la oficina.

Esto traerá un claro beneficio: permitirle a las personas ser más auténticas produce mejores resultados de negocio. Como decíamos más arriba, podemos agilizar procesos para aprovechar la fuerza generadora que impulsa a las personas a poder hacer, a adquirir nuevas habilidades y transformar realidades. Se trata de concientizar y trabajar para que las personas encuentren el lugar dentro de la organización para desarrollar sus habilidades, y así potenciar las posibilidades propias y de su entorno.

Por supuesto, la pandemia trajo muchos cambios para las empresas. La mayoría tuvo que afrontarlos de un día para el otro. Y por más desafiante que pudo ser el proceso, trajo aparejadas cosas para aprender. Como personas en este mundo que evoluciona permanentemente y a alta velocidad, detenernos y poner el ojo en buscar la mejor manera de acompañar esos avances con procesos de aprendizaje efectivos puede hacer la diferencia.

Por último, no hay que olvidarse de las tendencias del mercado. Tenemos que estar atentos a cómo se mueve nuestra industria para poder aportar nuevas ideas y contenidos. En Veril Consultores, cuando nuestros clientes nos preguntan cómo potenciar a sus líderes, solemos elegir dentro de la planificación herramientas que los ayuden a gestionar efectivamente entornos desconocidos.

Desde allí se construyen contenidos y de nuevo aparece la palabra oportunidad. Porque hoy cada vez es más sencillo lograrlo: vivimos en un mundo colaborativo y todos construimos contenido sin darnos cuenta. Lo más importante es entender cómo tomarlo y volverlo útil para desarrollar de forma más efectiva mi trabajo.

¿A tí te cambió la forma de aprender y capacitarte durante la pandemia? ¿Cómo piensas que cambiará la forma en que nos capacitamos?

Somos una Consultora especialista en transformación para empresas con enfoque empático de Latinoamérica.

Somos una Consultora especialista en transformación para empresas con enfoque empático de Latinoamérica.